miércoles, 26 de febrero de 2014

La generación (que dieron por) perdida

Somos la estrategia fallida
de un proyecto infalible
que idearon en los 90.
Somos la principal excusa ante la mentira,
el objetivo número uno de su ira,
las vacaciones en el infierno
a las que nos condenaron
para conseguir a cambio unas dosis
de morfina.

Nos han convertido en fieras hambrientas
de Justicia, Libertad y Derechos,
en la generación que transforma sus palabras vacías
en nuestros propios hechos,
en la rebelión de una granja desde la que pedimos por favor
que los lobos se coman a nuestros granjeros.
Sin querer, nos han empujado a crear en vez de creer,
a soñar antes de crecer.
Simplemente por incompetencia.

Gracias.

Estamos preparados para combatiros,
vamos armados hasta los dientes
de versos, humo y accidentes
con la convicción de quemaros la ropa
antes de empezar a disparar a la sien;
os diremos que no hay problema,
que todo está bien.
Sí, también nosotros sabemos hacerlo,
no sois tan listos como creéis.

Haremos desaparecer escaparates,
vuestros diamantes y vuestros yates;
construiremos teatros de poco aforo
- a millares -
levantaremos la voz y os bajaremos la mano,
dibujaremos un futuro en acuarela
sobre el lienzo sepia del pasado.

Esperadnos, que ya vamos.

He dejado de disimular,
soy otro loco a vuestros ojos.
Es un paso más,
ahora ya me podéis atar.
Adelante, arrasad el jardín
sin preguntarme por el nombre de las rosas
y sin tener en cuenta para nada si es otoño,
primavera o cualquier otra cosa.
Desterradme a Pandora.
Una vez allí, yo estaré incomunicado y vosotros a salvo.

No olvidéis que es importante que la cuarentena
dure al menos cuarenta años.

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