martes, 18 de marzo de 2014

El invierno siempre vuelve (?)

Parece como si nunca
se fuese del todo,
haciéndome morder
la nada
sin apretar apenas
los dientes.

Cuando el vacío me rebasó
por primera vez
yo creía estar sintiendo
a la primavera
jugar con las mariposas
de mi estómago,
no siendo en realidad más
que un patético baile de larvas
rodeadas por torbellinos
de hojas procedentes de decenas
de margaritas calvas.

La segunda vez,
sentí en mi pecho
el disparo certero
de un francotirador lejano
y confundí
mi ejército abatido
con héroes vencedores
de la mayor revolución
conocida en la Edad Contemporánea.

Al llegar la siguiente
yo me veía perfectamente preparado
y sobrado de experiencia,
con esa gallardía innata que sólo te otorga
la ausencia total de esta última.
Pasaron los años
y los veranos de Cuadernos Rubio
para aprender a dividir entre 2
las soledades
sin olvidarme nunca del "resto".

Tras tres tristes pasos en falso
vinieron tus versos en la mejilla,
las estrellas diurnas
y un catálogo infinito
de abrazos siempre en oferta.

Ni rastro del vacío,
apenas hace frío.

Todos mis libros
de poesía
están repletos de esquinas
de páginas dobladas:
atajos secretos hacia viejas
y nuevas batallas,
sonidos sobre el viento
de casquillos de bala
que un día buscaron mi muerte
y rebotaron contra mi Vida,

que solías ser

y eres

tú.

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