Antes de irme
quería decirte
que hasta el charco
más pequeño
de la acera,
todo es mar;
que no por mucho madrugar
debes dejar de soñar,
que para correr en libertad
antes tienes que aprender
a tropezar.
Me gustaría que supieses
que en cada rincón
del firmanento
saben ya de nuestra historia,
que hoy en día
están registrados
más de un millón de versos
que hablan de nosotros.
Somos la excepción
que destruyó las reglas
del amor.
No lo olvides.
Ve, huye de aquí.
Sé que volverás
a sentir,
que esta vez
ya no será por mí
y, ¿sabes?
Ningún dolor me haría
más feliz.
Sólo te deseo paz
y muchas guerras de edredón;
te mereces luces de navidad
en cada estación,
caricias de ascensor,
un jardín en tu balcón.
En definitiva,
que nadie sea como he sido yo.
Antes de irme
quería decirte
que espero que no sufras
ni un sólo eclipse,
que no vendas tu magia
a cambio de tranquilidad.
Que sigas siendo tú
y tus despistes.
Nunca, nunca te olvides de ti.
Al menos yo, no pienso hacerlo.
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