miércoles, 20 de noviembre de 2013

Química avanzada

Huir
es lo más parecido
a buscarte
que he hecho
en mi puta vida.

Todo porque hay caricias
que no las borra nada,
ni siquiera el roce
de una piel distinta.
Hay dudas eternas
flotando en el vacío
de la ingravidez
y ya sabes que odio
las leyes,
pero una por encima de todas:
la de la gravedad.
No sé quién coño
nos ha prohibido volar.
Ni mucho menos entiendo
el por qué.

Pero aquí seguimos,
a kilómetros de rendirnos,
con un peso sobre la espalda
superior a nuestros kilos.
Sosteniendo una pluma
de gaviota
que mantiene el equilibrio
entre asfalto y mar,
entre estar presos o libres,
entre estar muertos o vivos.

¿Sabes una cosa?
Si vives esta noche intensamente,
podrás llevártela contigo.
Se quedará para siempre
en tu memoria,
os haréis jóvenes juntos.

Eso sí,
no olvides que la resaca
es el peaje que toda ola
debe pagar
una vez que ha besado la orilla;
la vuelta al profundo océano,
donde sólo nuestros tormentos
y alguna que otra tormenta
hacen pie.

Por favor,
no cuentes más los días
para verme,
ni las colillas de mi cenicero.
Espero que no se te pase
por la cabeza
medirnos en distancias.
Los números
para las matemáticas,
esto es química avanzada.
Una sobredosis
por sustancia letal.

¿Puedo pedirte un último favor?
Pon mi canción.
Mete el disco y elige la 8.
Nunca más lo toques,
no lo cambies.

Nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario