Mi futuro son todos los lugares
a los que no me gustaría
volver
pero sí visitar
cuanto antes
una sola vez.
Hay aviones que no aterrizan
y barcos que no atracan,
hay autobuses que no llegan
y trenes que nunca pasan.
Y viajar es complicado
sin un par de alas,
sin timón,
sin motor,
sin raíles.
Más aún con las manos atadas.
Así nos pasa:
que nos estrellamos,
encallamos,
chocamos
y descarrilamos
sin haber salido
siquiera
de casa.
Y el viaje se vuelve rutina
y nos sangran los billetes
de ida, reunimos una colección
de desengaños y quimeras,
hacemos una bola de nieve
con todo el fuego que llevamos
dentro
y nos da por tiritar ceniza.
Si algo he aprendido
después de todo este frío
es
que no se puede huir del invierno
teniendo escarcha en los dedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario