sábado, 8 de agosto de 2015

De turismo a uno mismo

Mi futuro son todos los lugares
a los que no me gustaría
volver
pero sí visitar
cuanto antes
una sola vez.

Hay aviones que no aterrizan
y barcos que no atracan,
hay autobuses que no llegan
y trenes que nunca pasan.

Y viajar es complicado
sin un par de alas,
sin timón,
sin motor,
sin raíles.
Más aún con las manos atadas.

Así nos pasa:
que nos estrellamos,
encallamos,
chocamos
y descarrilamos
sin haber salido
siquiera
      de casa.

Y el viaje se vuelve rutina
y nos sangran los billetes
de ida, reunimos una colección
de desengaños y quimeras,
hacemos una bola de nieve
con todo el fuego que llevamos
dentro
y nos da por tiritar ceniza.

Si algo he aprendido
después de todo este frío
es

que no se puede huir del invierno
teniendo escarcha en los dedos.

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