viernes, 14 de agosto de 2015

Sálvese quien quiera

Te miro, desde lejos,
con lágrimas en las hojas,
pensando qué hice mal
para que ya no estés;
creyendo, sin razón ni fe,
que si te fuiste fue
únicamente
para poder volver después.

Sé que tengo que olvidar
las despedidas,
que ayer ya se fue
y que hoy sólo quedan heridas,
pero que morir
no entra en mis planes

todavía.

Vuelve a decir que esto no es el final,
que la tinta es nuestra
y las páginas en blanco el futuro,
que el universo está ardiendo
por no saber cómo extinguirnos
las ganas.

Creo en ti por encima
de todas las sombras.
Eres mi fantasma de cabecera,
el espíritu que me falta,
también el ángel que guarda
a mis demonios
en sus propias jaulas.

Dime lo que soy
si no es contigo,
dime dónde voy
si tú me dejas
y vuelvo a encontrarme

perdido.

Me gustaría que supieras
que mientras tú gritas:
sálvese quien quiera,
aquí hay alguien
que aún
        y siempre
se queda.

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