sin ataduras,
sin atajos,
sin
horizontes,
sin la
medida establecida;
sin reglas
ni normas
ni leyes,
sin toda
esa costumbre
de
convertir sentimientos
en rutina
y darle un
nombre
a algo que de por sí
no tiene
siquiera adjetivos.
Buscar sin
ponernos
las gafas
de lejos,
sin recurrir
a los catalejos,
sin creer en tesoros
debajo de las X
porque no
hay mapa
en el mundo
capaz de
dibujarnos
el
recorrido hacia
la casa a
la que acabaremos
llamando
hogar.
Sin mirar
hacia atrás
porque todo
cuello
tiene un
número limitado
de giros
y si no
queremos encallar,
tendrá que
ser también
sin tomar
el sol
como
referencia.
Porque tanta luz
nos
cegará.
Soñar sin
desvelos,
sin
cadenas,
sin miedo a
los sueños,
sin pánico
a la realidad,
sin cerrar
los ojos,
ni la boca
ni los
poros.
Sin límites
ni limitaciones.
En
definitiva:
vivir tu
vida
de forma
que nadie
pueda
vivirla por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario