domingo, 21 de diciembre de 2014

Poemas en el 2050

Somos hijos de la sinrazón
que ya nacieron con cara de padres
en el paro.
Que alguien me explique por favor
qué coño es lo que está pasando.

Nos prometieron la Luna
y acabaron dándonos cartones
para amortiguarnos del frío,
nos quisieron hacer creer dioses
mientras inventaban nuevas religiones.
Nos vendieron el amor por pastillas
y caímos, nos convertimos en yonkis,
construimos chavolas a las afueras
y nos creamos nuestra propia ruina
esamblando los escombros que nos dejaron
para construir nuestra vida.

Fuimos estrellas de hoteles sin ventana,
sin vistas al mar, por supuesto;
sin camas de sábanas blancas impolutas,
sin sueños de sábanas sucias.
Se cargaron todo en lo que creíamos.
Nos quitaron la Educación y la Sanidad,
prohibieron, por tanto, los colegios y la poesía.
Jugaron a zarandearnos para ver cuánto tiempo
tardábamos en aprender a vomitar manteniendo la sonrisa.

Qué hijos de puta.

Consiguieron que dejásemos de creer en la magia
y eso no podremos perdonárselo nunca.

Aún con todo
y sin nada
luchamos.
Dimos guerra hasta quedarnos sin metralla
en la recámara.
Pero habíamos nacido con cara de perdedores,
nuestro destino no estaba escrito
porque era, sencillamente, una sucesión de borrones.


Lo único que pediría ahora,
serían un par de cañas con las que acompañar
una tapa de años no vividos
y que se dejen de mentiras,
de que en la vida querer es poder.
Yo te quise pero no te pude,

y eso me acabó matando.

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