Este invierno me acompaña desde hace años;
este infierno me araña desde hace daños.
este infierno me araña desde hace daños.
A mi lado han ido mutando en asesinos de flores,
revoloteadores de las nieves, inconscientes lobos esteparios sin dientes
aunque con mucho, mucho hambre y un par de copas de más
pero con mucha, mucha sed.
pero con mucha, mucha sed.
El final está cerca. Lo anuncian las esquelas y los poetas.
Acostumbro a recordar cuando el sol maquillaba a la luna con su luz,
sacándola a bailar, iluminando desde la distancia todos sus cráteres,
descubriendo su cara oculta, cubriendo de estrellas
cada una de sus pestañas
cada una de sus pestañas
y las noches eran, por aquel entonces,
de ambos.
de ambos.
También me acuerdo de ti
y a menudo me busco en todo
aquello que nunca fui
por ser demasiado valiente.
Suelo, además, volver de cuando en cuando
a la plaza donde siempre te conocí
por ser delicado cobarde.
y a menudo me busco en todo
aquello que nunca fui
por ser demasiado valiente.
Suelo, además, volver de cuando en cuando
a la plaza donde siempre te conocí
por ser delicado cobarde.
Hace no tanto me contaron que el frío sólo puede curarse con calor.
Y he pensado que, claro, tú llevas hogueras bajo los ojos y cerillas entre las costillas,
un arsenal de lanzallamas por boca y las manos de quien moldea el metal ya fundido
a base de martillazos con tacto de caricia.
Y he pensado que, claro, tú llevas hogueras bajo los ojos y cerillas entre las costillas,
un arsenal de lanzallamas por boca y las manos de quien moldea el metal ya fundido
a base de martillazos con tacto de caricia.
Así que he decidido salir desnudo a por ti, cruzar el bosque escarchado,
quitarme de encima y de una vez por todas
este enero eterno en el que nací.
quitarme de encima y de una vez por todas
este enero eterno en el que nací.
El fuego es mujer; lo sé porque te tuve entre mis yemas
y en tus propias llamas te vi arder.
y en tus propias llamas te vi arder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario