domingo, 21 de febrero de 2016

Aunque sonriendo

Imagino un piano sobre el hielo.
Las notas nevando un invierno.
Y el sol pegado al cielo.
Polos opuestos.

Todo flota ahora, sin dejar de doler.
Porque desde lejos todo se ve de otra manera,
o quizá es que se deja de ver.

La distancia como remedio
a vivir en países diferentes,
asteroides en órbitas distintas
que más de una noche impactaron
contra el mismo lugar de la Tierra,
a la vez.

Y del cráter nació lava
y todo se volvió volcán,
            llamas.

A pesar del frío.

Fuimos un arcoíris térmico
en el que tú ponías los colores
y yo levantaba un puente
para después dinamitarlo
juntos.

Éramos un talento incomprendido,
sin pulir, pero con arañazos.

Decidimos que lo mejor era desaprovecharlo;
ser de nuevo vulgares
por separado.

Aunque sonriendo.

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