Parada de autobús. 23:47.
Un chico saca un cigarro pero no encuentra su mechero. Pide fuego a una chica que espera sentada en el banco con la punta de la nariz enrojecida por el frío. Ella se lo acerca a cambio de tabaco.
- Aquí tienes el mechero.
Mierda, es el último. Quédatelo. ¿No te habías dado cuenta?
+ Sí. Y, ¿sabes? En noches como esta creo en el azar.
Esta era la última cajetilla, con la que pretendía dejar de fumar hoy mismo. Pero acabo de darme cuenta de que sería capaz de fumar hasta apurar el último aliento de mi vida si eso implicase estar ahí para encerderte el vigésimo cigarro de cada paquete.
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