domingo, 7 de julio de 2013

Latidos y latitudes distintas

Nunca
llegamos a estar juntos.
Al menos no del todo.

Corrimos por caminos siameses
pero paralelos,
ella buscaba las sonrisas en su cara
y yo en las comisuras
del gesto ajeno.
Leía mis poemas
mientras yo indignaba a los poetas;
intentamos salvar el mundo,
pero nos equivocamos de planeta.

Vimos anochecer a las farolas,
amanecer a las nubes.
Rompimos el tiempo en invierno
y ni volvió a ser primavera
ni hubo más días azules.

Saltaron de boca en boca
leyendas sobre nuestra historia
e historias sobre nuestra leyenda,
sin saber que tantos fracasos
acabaron por borrarnos la memoria.
¿Cómo íbamos a explicar
que nos resignamos
a dejar de pasear borrachos
por las aceras
para ver los sombreros de la ciudad
desde los barrotes
de una puta noria?

No lo entenderíais
y lo entendemos.
Simplemente fuimos
latidos y latitudes distintas.

Nunca
llegamos a estar juntos.
Al menos no del todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario