Estamos destinados a rompernos la sonrisa, a desgastarnos por fricción, a hacer volar el mundo por los aires detonando nuestros sueños en el centro de La Tierra.
Nos ahogamos en vasos medio vacíos, el positivismo nunca quiso quedarse a dormir con nosotros. Quizá veía en ti a su monstruo del armario, a su pesadilla. Bueno, quizá no, seguro. Sin embargo, yo le ponía tu nombre al futuro.
Querernos y dolernos, comernos y gritarnos, soñarnos y arañarnos, rozarnos y envenenarnos. Esa era nuestra rutina, esa era nuestra ruina.
Lárgate; no te vayas, vuelve. No me beses, muerde. Descóseme estos puntos de sutura. Quiero volver a sangrar por ti.
Creo que esta es mi entrada preferida. Breve pero perfecta. Las últimas lineas son... dicen mucho con poco.
ResponderEliminarLlevo ya un tiempo leyéndote, pero siempre que me paso por aquí vuelvo a esta.
Me encanta como escribes, un beso :)
¡Muchísimas gracias, Paula! Me alegra saber que personas como tú me leen y además se identifican con ello. Espero que sigas pasando por aquí y que yo no defraude. ¡Un beso!
Eliminar