sábado, 1 de junio de 2013

Carne de poema

Para encontrar
una verdadera sirena
tuve que venir
a la ciudad sin mar;
a pesar de vivir
tan lejos de la orilla,
ella sabe a sal.
Más que ninguna.

Y no imagináis
lo que es volver a casa
cada vez que rozo sus labios,
ni el perfume que deja
en mi cuello
cuando se esconde en él
porque no quiere ver llover.

Creímos volar
sobre las azoteas 
a esa hora incierta
en la que atardece
y enrojecen
nuestras nubes,
como si el cielo
fuese una metáfora
de su espalda
ardiendo entre mis sábanas.

Dejé de calcular
los metros del amor
y empecé a quererla
sin medida,
olvidé el miedo
a las alturas
cuando noté
sus pies columpiándose
en mis rodillas.

Leyó la mitad
de este poema
y me confensó:
"No soy para tanto",
sin saber
que no me importa
que no sea
para tanto.
Es suficiente
saber que es para mí.

Y es que hasta el escritor
más novato
sabe que ella
es carne de poema.

2 comentarios:

  1. No termino de entender por qué razón nadie comentó esta u otras entradas que ya comentaré. Lo cierto es que admiro esa forma de escribir que tenés, es un placer leer "Carne de poema", realmente. Felicitaciones de mi parte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tus palabras, ¡animan a seguir escribiendo y publicando! Un abrazo

      Eliminar